22 octubre 2009

VII

Me levanto temprano a pesar de ser domingo. Ayer decidí dejar las drogas y no salí. Me quedé con mi abuela Claudia jugando a la Brisca. Le conté lo de dejar los vicios y se puso a llorar. Está convencida que no lo haré, y tengo ganas que confíe en mí. Reacciono distinto con los comentarios incrédulos acerca de mis intenciones: si lo consigo mi hermana se va a tragar la lengua y los brazos, para pasar a ser muda y mutilada.

Entre partida y partida le estuve contando cosas que aunque no las entienda y sean tan inmorales que dé vergüenza de la buena contarlas, solo ella va a hacer el esfuerzo de pensar que podría vivir lo mismo que yo y cometer las mismas memeces, sin por eso decapitarme. Así que le conté lo de las drogas y lo del culo de Javi. Me dijo que ella había estado obsesionada con el culo de un feriante durante años. Me sentí bien porque me entendía; era capaz de exprimir lo que le contaba y asemejar mis histórias de mierda con su bonita pasión por culo ajeno al de mi abuelo el Cara. Tuvo que dejar de pensar en esa raja de carne, y aunque pareciese imposible, lo consiguió. A eso quiero llegar yo, a dejar las rajas de coca, y la raja de carne de Javi en paz, y meterme de lleno a buscar un camino que sea mi guía.

VI

No me aportan virtud aclarativa los pensamientos de Javi. Me cuenta unas milongas que me dan ganas de babear ante él, pero mantengo la compostura. Es el típico niño inteligente, culto, con unos progenitores presumiendo de haberle dado buena pedagogía, y a pesar de tener dinero, de ésos que dicen que lo han sabido criar para que viva sin un céntimo. Y un cojón. Javi no puede vivir sin un gramo de coca al día como mínimo, y eso no se consigue gratis, a no ser que te vendas el culo, y lo que vas a sacar no va a ser uno de los buenos, sino una gota asquerosa de heroína para fumartela como un puto yonko en un rincón de Tránsito ante el espasmo de las futuras generaciones, percatándose en ese momento que si no huyen del pueblo, van acabar siendo un montón de estiércol. Javi no és mas que un buen montón de estiércol; y bueno, yo no soy mucho más que eso. 
La tía de Javi está muy buena. Javi se la tiró hace unos meses, y su tío le rompió un diente. Parece Cuñao, y desde entonces le hemos apodado Cuño, que es una mezcla entre Cuñao, coño y yonko. A la tía de Javi se la han tirado ya unos cuantos de nosostros. Yo nunca haría una cosa así, a pesar de que sus tetas y su culo me ponen enfermo, tengo unos principios que nunca dejo a un lado, y uno de esos principios es que no me debo camelar a los familiares de mis amigos, puesto que no soportaría que nadie le lamiera el coño a mi abuela. Lo curioso es que la madre de Javi, que es hermana de la Tetas, es de lo más feo del pueblo. El colega está claro que se parece a su tía. La verdad es que si me los imagino follando me puedo llegar a hacer una paja donde sea. Son de peli porno. Por eso me siento atraido por el culo de Javi, porque también nosostros pareceríamos de peli porno.